Herencia con bienes en el extranjero: qué ocurre y cómo gestionarla desde España

La globalización y las herencias internacionales complejas

Cómo gestionar situaciones de herencias con propiedades y vínculos en varios países

La globalización y la movilidad internacional han hecho que cada vez sea más frecuente encontrarse con herencias complejas: un familiar que fallece habiendo vivido en varios países, con propiedades repartidas entre España y el extranjero, o un extranjero residente en España que deja bienes en su país de origen. Gestionar estas situaciones requiere conocer las normas internacionales que regulan quién hereda, qué ley se aplica y dónde y cuánto hay que pagar en impuestos.

¿Qué ley regula una herencia internacional?

Desde el 17 de agosto de 2015, el Reglamento Europeo de Sucesiones (Reglamento UE 650/2012) es la norma de referencia para determinar qué ley nacional se aplica a una herencia con elementos internacionales dentro de la Unión Europea. La regla general que establece este Reglamento es que la ley aplicable es la del país donde el fallecido tenía su residencia habitual en el momento del fallecimiento.

Esta regla es de aplicación universal: vale tanto para bienes situados en países de la UE como para bienes ubicados fuera de la Unión. Así, si una persona residía habitualmente en España cuando falleció, el derecho español regirá toda su herencia, con independencia de que tenga un piso en Francia, una cuenta bancaria en México o acciones en una empresa del Reino Unido.

No obstante, existe una excepción muy importante: el fallecido puede haber elegido en vida que se aplique la ley de su país de nacionalidad, en lugar de la de su residencia habitual. Esta elección debe hacerse expresamente en testamento y es completamente válida. Por ejemplo, un ciudadano colombiano residente en España puede decidir en su testamento que su herencia se rija por el derecho colombiano.

¿Qué ocurre con los bienes situados en el extranjero?

Aquí está uno de los puntos que más confusión genera. Que la ley española rija la herencia no significa que los trámites para transferir los bienes extranjeros se hagan en España exclusivamente. Para inscribir y transmitir legalmente los bienes en el país donde están ubicados, también deberás cumplir los requisitos procedimentales de ese país.

En la práctica, esto suele implicar contratar un abogado o notario local en el país extranjero que se encargue de las gestiones necesarias para registrar la herencia conforme al derecho local. El proceso puede alargarse considerablemente si los sistemas judiciales o notariales del país en cuestión son lentos o tienen exigencias documentales muy distintas a las españolas.

El Certificado Sucesorio Europeo: tu pasaporte de heredero en la UE

Para facilitar la gestión de herencias dentro de la Unión Europea, el propio Reglamento 650/2012 creó una herramienta muy útil: el Certificado Sucesorio Europeo (CSE). Se trata de un documento oficial que acredita la condición de heredero, legatario, ejecutor testamentario o administrador de la herencia, y que es directamente reconocido en todos los estados miembros de la Unión Europea sin necesidad de ningún procedimiento adicional de reconocimiento, legalización o apostilla.

Esto significa que si heredas un inmueble en Francia estando tramitando la herencia en España, puedes usar el Certificado Sucesorio Europeo expedido por el notario español para inscribir directamente ese inmueble a tu nombre en el Registro de la Propiedad francés. El CSE tiene una validez de seis meses, prorrogables si el proceso se alarga.

¿Cómo tributa una herencia internacional en España?

La fiscalidad es uno de los aspectos más complejos de las herencias internacionales. En España, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD) se aplica con carácter general sobre todos los bienes del fallecido si era residente fiscal en España en el momento del fallecimiento, con independencia de donde estén situados esos bienes. Si el fallecido no era residente fiscal en España pero dejó bienes en territorio español, el ISD solo grava esos bienes españoles.

El problema del doble gravamen es real: puede ocurrir que tengas que pagar impuestos de sucesiones tanto en España como en el país donde están los bienes heredados. Para mitigar esto, España tiene firmados convenios para evitar la doble imposición en materia de sucesiones con algunos países, como Francia, Suecia, Grecia y Estados Unidos. Con los países con los que no hay convenio, la ley española permite deducir el impuesto pagado en el extranjero del que corresponde pagar en España, aunque esta deducción tiene límites.

Plazo para pagar el Impuesto de Sucesiones en España

El plazo general para presentar y liquidar el Impuesto de Sucesiones en España es de seis meses desde la fecha del fallecimiento. Es posible solicitar una prórroga de otros seis meses si se solicita dentro de los primeros cinco meses. No respetar estos plazos conlleva recargos e intereses de demora, por lo que es importante actuar con agilidad.

Pasos prácticos para gestionar una herencia internacional

  • Obtener el certificado de defunción y, si viene del extranjero, apostillarlo y traducirlo oficialmente.
  • Localizar el testamento: en España, consultar el Registro de Actos de Última Voluntad; en el extranjero, acudir al registro equivalente del país correspondiente.
  • Determinar qué ley es aplicable a la herencia (residencia habitual del fallecido o elección testamentaria).
  • Tramitar la herencia ante notario en España si la ley española es aplicable.
  • Solicitar el Certificado Sucesorio Europeo para gestionar los bienes en otros países de la UE.
  • Contratar representación legal local en cada país donde haya bienes para cumplir los trámites locales.
  • Liquidar el Impuesto de Sucesiones en España y en los países correspondientes dentro de los plazos.
  • Inscribir los bienes heredados a nombre de los herederos en los registros de cada país.

¿Cuánto tiempo puede tardar?

Una herencia nacional sencilla puede resolverse en tres a seis meses. Una herencia internacional con bienes en varios países puede extenderse de uno a tres años, dependiendo de la complejidad del patrimonio, el número de países involucrados, la eficiencia de sus sistemas administrativos y la existencia de conflictos entre los herederos. Contar con un abogado especializado en derecho internacional privado desde el principio puede ahorrar mucho tiempo, dinero y sufrimiento.

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